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Algunas reflexiones sobre temas frecuentemente presentes en nuestras consultas

Las lecciones ocultas del perdón

El perdón llega cuando reconoces que nunca hubo nada que perdonar, sino algo que comprender.

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El mundo de las emociones humanas no es tan ordenado como todos desearíamos. El psiquismo está repleto de contradicciones...

Las emociones llegan sin permiso... arrasan... se imponen... y sin mucha lógica crecen o se apagan, a veces de un modo lento, a veces con la fogosidad de un minuto... las emociones invaden, clavan bandera y se quedan o se van... como un capricho transitan dentro nuestro... fluyen desordenadas, mezcladas, desprolijas, discordantes... las emociones irrumpen en todas sus formas buenas o malas... constructivas o destructivas... sanas o nocivas...

Hay distintas definiciones sobre la "emoción"... es significativo que tratándose de un contenido humano que late en nuestra esencia, cueste tanto definirlo con precisión... hay una definición que me gustó leerla: "emoción es la variación profunda pero efímera del ánimo, la cual puede ser agradable o penosa ..."

Porque así de contradictoria e intensa es la emoción...

Y muchos se preguntarán: ¿qué tiene que ver la emoción con el asunto de perdonar?...

Porque a veces es la emoción misma la que nos aleja de la real tarea de perdonar.

Para que el perdón sea efectivo en nuestras vidas... no tenemos que fijarnos tanto en la gravedad de lo que el otro nos hizo, en la emoción que nos causó... sino en la lección oculta que quedó develada en su acto (que nos decepcionó y dañó)...
No perdonamos para liberar al otro sino para liberarnos a nosotros... y ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?: saliendo más sabios de la situación conflictiva que nos lastimó tanto...

Poder decir: "Entiendo y aprendo de todo lo que pasó, entiendo y aprendo la personalidad insana del otro, entiendo y aprendo que de una persona así solo pueden surgir actos así... entiendo y aprendo que de vínculos así saldré siempre dañado, porque si el otro no decide cambiar... porque si el otro no ve ni reconoce lo que causó... jamás se curará a sí mismo y menos aún sanará su relación con los demás... entiendo y aprendo que lo mejor para mi es alejarme de relaciones así (por más importantes que sean)... entiendo y aprendo que debo desarrollar herramientas de protección para que personas así no me perjudiquen o maltraten más... entiendo y aprendo que yo sí puedo elegir una vida mejor, con vínculos mejores, con objetivos mejores, con recorridos mejores"...

Y al final de transitar ese trayecto del perdón... nos damos cuenta que todo se reduce a eso mismo: entender y aprender... y el paso siguiente a esa etapa de crecimiento personal es: perdonar.

Porque vemos al otro atrapado en sus limitaciones, y nos damos cuenta que por más que le exijamos que reconozca el daño causado... probablemente no lo hará desde el lugar que el afectado espera que lo haga.

Ya es tarea del que lastimó hacerse cargo de sus actos.

Los heridos deben atender dos cosas: la aflicción contraída por los actos de otro, reparar los daños emocionales o también materiales causados, y entender que si reconocemos sus incapacidades, lo mejor es irnos lejos de alguien que en el futuro volverá a dañarnos, porque al no reconocer sus actos, los repetirá...

Y eso precisamente es una manera de liberarse, entender, aprender... perdonar... y crecer.

Ps. Patricia Cabrera Sena
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